Carta de Jorge Medina al presidente de la Republica de Chile, Sebastian Piñera Echeñique:
Le escribo con el respeto debido a su alta investidura para expresarle, en mi calidad de chileno, de católico y de Obispo, mi dolor y desaliento ante la noticia de que V.E. ha enviado al congreso (el proyecto) de ley llamado “Acuerdo de Vida en Pareja” que contempla beneficios para personas que conviven maritalmente sin haber contraído matrimonio.
Para quienes somos católicos, la única convivencia legítima entre varón y mujer es la que se funda en el matrimonio indisoluble y abierto a la procreación. En el matrimonio se fundamenta la familia, base insustituible de la sociedad civil y de la Iglesia fundada por Cristo nuestro señor.
La relación sexual fuera del matrimonio entre personas solteras de distinto sexo es una ofensa a Dios, y por lo tanto un pecado, y recibe en las Ss. Escrituras el nombre de fornicación o concubinato. Cuando esa convivencia se realiza entre una persona que está unida a otra en matrimonio, esa conducta tiene, en boca del mismo Jesucristo, el calificativo de adulterio. Si la relación se verifica entre personas del mismo sexo, recibe el nombre de Sodomía. Todo esto consta claramente en las Sagradas Escrituras, que son palabra de Dios, y no señalo los lugares porque son bien conocidos.
Favorecer situaciones que contradicen la ley de Dios es una ofensa a EL y un duro golpe a la debida valoración de la familia. Ya se le dio un golpe con la introducción del divorcio, se prosiguió con la distribución de la “píldora del día después” que contribuyó al libertinaje de la juventud, y ahora viene a agregársele el proyectado favorecimiento de situaciones reñidas con la ley de Dios, lo que redundará en un acrecentamiento de la crisis que vive la familia.
No se trata de propiciar discriminaciones injustas, sino de mantener con fuerza, y no sólo con palabras, la institución matrimonial y familiar.
Ante Dios le hago ver, Excmo. Señor, cuanto precede, con la esperanza de que no se haga responsable ante EL de un daño tan grande al bien común de la comunidad nacional y de la Iglesia, nuestra Madre.
Encomendándolo al Señor y rogando por sus necesidades, lo saluda S.S.S. en Cristo.
Cardenal Jorge Medina.
Por Mauricio Aravena (pointzine), en un supuesto in(consciente) Pedro Lemebel:
Leo con especial atención las palabras que envió usted al Presidente de la República Sebastián Piñera, sobre el proyecto de ley “Acuerdo de Vida en pareja”. Y lo hago señor Medina, con un pico en la boca.
No piense usted que me es imposible hacer las dos cosas a la vez. Muy por el contrario, desde hace un tiempo aprendí a no mezclar las ideas que tengo en la cabeza, con la cabeza que me hace tener ideas. Y en eso, creo no equivocarme, usted no sabe.
Gracias a mi madre salí bien hombre para mis cosas. Con esto quiero decirle que bien pocas veces he sido maricón y me encuentro muy alejado del adjetivo que se merecen un montón de colegas suyos, algunos hasta vecinos, que gracias a una buena erección perdieron la cabeza por los bellos púbicos y recién horneados, de un sin número de menores. Y la perdieron a tal punto que se jactan de haberlo hecho. ¿Sabe por qué? Porque los corroe la vergüenza y el pudor. El mismo sentimiento tienen los padres de familia –ese “bien” que su institución internacional tanto protege- que sin ningún tapujo, han golpeado y tantas veces, mal herido a sus seres más cercanos. Porque de queridos, bien poco señor Medina. Y eso sí que es una mariconada del porte de la catedral.
Por lo mismo no me son extraños sus apuntes valóricos. Es más, me los paso por la raja. Y lo hago con el gusto que se merecen: tan alejado se encuentra usted de la realidad que afuera, señor Medina, existe un país completo escondido muchas veces en la mierda misma, en donde créame, cada individuo vive buscando su felicidad y la de los que le rodean. En su carta predecible no hay veracidad. No hay vida posible. No existe el más mínimo valor hacia la diversidad. Es fascista, militar, asquerosa, putera, barata, corrida, pequeña, menguante y sobre todo, católica. Es humillante para quienes como yo, nacimos y crecimos con dos penes en el cuerpo -el mío y el de alguien más-.
Ser homosexual (qué palabra más podrida) o gay como me gusta decirlo, es una condición natural que se debe proteger y resguardad en cualquier sociedad. ¿O acaso a un chino, negro, enano, manco, mongólico, pobre o judío se le discrimina por ser cómo son? Por supuesto que sí. Se les persigue, se les mata, se les viola, humilla y hasta maldice. Y cada uno de los que lo han hecho, han pensado como usted. Pero señor Medina, existe una diferencia: un chino, o un negro, enano, manco, mongólico, pobre o judío se les permite establecer una relación matrimonial. El colmo sería si a parte de ser cualquiera de las anteriores condiciones, fuera también homosexual. Ahí no hay trance y avalarlo, es de maricones.
Pedro Lemebel
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En resumen :
Que dios nos libre
Que Dios nos libre de los comerciantes
sólo buscan el lucro personal
que nos libre de Romeo y Julieta
sólo buscan la dicha personal
líbrenos de poetas y prosistas
que sólo buscan fama personal
líbrenos de los Héroes de Iquique
líbrenos de los Padres de la Patria
no queremos estatuas personales
si todavía tiene poder el Señor
que nos libre de todos esos demonios
y que también nos libre de nosotros mismos
en cada uno de nosotros hay
una alimaña que nos chupa la médula
un comerciante ávido de lucro
un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta
un héroe teatral
en convivencia con su propia estatua
Dios nos libre de todos estos demonios
si todavía sigue siendo Dios.
Nicanor Parra / Que Dios nos libre

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