lunes, 9 de mayo de 2011

Para un día gris

Mi vida la haré de construcciones imaginarias
con mundos reales y personas entre ambos paisajes.

Mi vida estará cargada de poesia, cine, literatura, vino, sexo, paradigmas, paradojas y casualidades.

Mi vida será lo que nunca me imagine, las personas que me rodearan serán seres complejos dejados llevar por sus deseos naturales.

Será un colectivo devenir de realidades, mundos y risas.

Veremos todos los días una pelicula, cenaremos a las 2 de la tarde y comeremos a las 11 de la noche, tendre hijos que se quedaran dormidos con poemas salidos de los mejores poetas malditos. Mi vida será el sueño que siempre quize tener y que nunca me atreví a realizarlo por miedo a que no se cumpliera.

Mi vida será contigo, entre mis brazos, amandote cada día más que el día anterior, serás mi musa inspiradora, mi muerte nocturna, mi oscuridad en la luz ...

jueves, 28 de abril de 2011

Sobre Rojas y otras cosas ...

Cuando en Chile un poeta se enferma o muere, todo el país debiera llorar. A pesar de que éstos no son tiempos propicios para la gratuidad en cualquiera de sus formas, a largo plazo lo que nos sobrevivirá será la gran poesía chilena, nuestro suelo firme, nuestra forma de ser más auténtica. En Chile no tenemos (como otros países de América) ruinas que mostrar, pero nuestros grandes poemas son nuestras pirámides, nuestros templos.

Si un extranjero me preguntara qué es lo que esencialmente define a Chile, le diría sin dudar un segundo que nuestra poesía. Claro que después le daría a probar nuestros vinos, pero primero lo embriagaría con las mejores cepas de nuestras cavas de la palabra. Sin nuestros poetas, seríamos un erial, un pantano. ¡Si hasta el creador de nuestro Código Civil -el que nos ordena y vertebra- fue Andrés Bello, un poeta! Es que la poesía es nuestra ley, y de alta pureza. Es cierto, muy pocos leen a nuestros poetas, sus libros se rematan en librerías de viejo a 500 pesos, son "unos muertos de hambre", como me dijo alguna vez alguien sobre Jorge Teillier, el poeta de Lautaro muerto hace décadas. "¿A quién le ha ganado este?" -me preguntó-. Debiera haberle dicho: Le ha ganado a la nada, al silencio, al vacío, porque los poetas dan las batallas más difíciles, heroicas y silenciosas de todas. Ellos son los que saltan, los que abren los surcos en la tierra y en el aire. Pero se ha matado a la poesía enseñándola mal, haciéndola tediosa y críptica. Agréguesele a esto nuestro síndrome nacional: el pago de Chile.

Si leyéramos más y mejor a nuestros poetas, seríamos un mejor país, de eso estoy seguro. Un país de gente más sensible, más creativa, más sabia y con los sentidos más aguzados y afinados para ver, sentir y habitar el paisaje extremo que nos tocó vivir. El misterio que es este extraño país que enamora y expulsa a la vez.

Hoy, en tiempos en que el lenguaje ha llegado a su nivel más bajo, al garabateo desatado, al balbuceo vago e impreciso, a la desintegración, la poesía es la gran reserva que tenemos para reencontrarnos con las palabras y, a través de ellas, con las cosas, el mundo y nosotros mismos. El país de los peores hispanohablantes es el de los mejores poetas en esa lengua.

Si un poeta muere en Chile, es como si nos arrancaran un brazo, un pie, una mano, unos ojos, unos oídos para escuchar el mundo por primera vez. Nadie ha llegado tan lejos y tan alto en grandeza, en ningún ámbito como país, como lo hicieron Huidobro con su "Altazor", Neruda con su "Residencia en la Tierra", Gabriela Mistral con su "Tala", Parra con sus "Antipoemas", Rojas con su "Miseria del hombre", Anguita con su "Venus en el pudridero", Lihn con su "Pieza oscura", Barquero con su "Pan del hombre", Uribe con su "Te amo y te odio", y que no se me quede en el tintero la gran Violeta Parra, con sus "Décimas". Y hay cientos de poetas más, tantos que tal vez no conozcas, lector, pero que debieras conocer de memoria si aspiras a conocerte a ti mismo y entender de verdad dónde estás parado. En poesía se nos da lo bueno, bonito y barato, como a los griegos se les daban juntos el bien, la verdad y la belleza.

Reconozco que estoy escribiendo esta columna con pena y rabia, sentimientos que tienden muchas veces a mezclarse. Pena, porque hoy enterramos a Gonzalo Rojas. Rabia, porque me indigna que no se cuide a los que a estas alturas han hecho mejor su pega, con oficio, con excelencia, con dignidad, con altura: los poetas. A ellos no se les caen los puentes: ellos son nuestros puentes en el aire.

El poeta Gonzalo Rojas ha muerto y por eso me pongo de pie. La patria está en peligro, anegada en tontería y farándula, devoción al poder y la plata. Endeudados hasta el cuello, pero en deuda con nuestra alma. Nos estamos acostumbrando a alimentarnos no de lo esencial, sino de sobras. Por eso, ¡despierta, Chile dormido, tú que desprecias cuanto ignoras!

Columna de Cristián Warnken / Me pongo de pie

lunes, 25 de abril de 2011

Perdí mi juventud en los burdeles

Perdí mi juventud en los burdeles
pero no te he perdido
ni un instante, mi bestia,
máquina del placer, mi pobre novia
reventada en el baile.


Me acostaba contigo,
mordía tus pezones furibundo,
me ahogaba en tu perfume cada noche,
y al alba te miraba
dormida en la marea de la alcoba,
dura como una roca en la tormenta.


Pasábamos por ti como las olas
todos los que te amábamos. Dormíamos
con tu cuerpo sagrado.
Salíamos de ti paridos nuevamente
por el placer, al mundo.


Perdí mi juventud en los burdeles,
pero daría mi alma
por besarte a la luz de los espejos
de aquel salón, sepulcro de la carne,
el cigarro y el vino.


Allí, bella entre todas,
reinabas para mí sobre las nubes
de la miseria.


A torrentes tus ojos despedían
rayos verdes y azules. A torrentes
tu corazón salía hasta tus labios,
latía largamente por tu cuerpo,
por tus piernas hermosas
y goteaba en el pozo de tu boca profunda.


Después de la taberna,
a tientas por la escala,
maldiciendo la luz del nuevo día,
demonio a los veinte años,
entré al salón esa mañana negra.


Y se me heló la sangre al verte muda,
rodeada por las otras,
mudos los instrumentos y las sillas,
y la alfombra de felpa, y los espejos
copiaban en vano tu hermosura.


Un coro de rameras te velaba
de rodillas, oh hermosa
llama de mi placer, y hasta diez velas
honraban con su llanto el sacrificio,
y allí donde bailaste
desnuda para mí, todo era olor
a muerte.


No he podido saciarme nunca en nadie,
porque yo iba subiendo, devorado
por el deseo oscuro de tu cuerpo
cuando te hallé acostada boca arriba,
y me dejaste frío en lo caliente,
y te perdí, y no pude
nacer de ti otra vez, y ya no pude
sino bajar terriblemente solo
a buscar mi cabeza por el mundo.


Perdí mi juventud en los burdeles / Gonzalo Rojas

Hoy se ha ido un grande ...

lunes, 20 de diciembre de 2010

Aún el paso

Sea

Sea como el poeta que renace y nace con el día
sea como el borracho que disfruta más de las flores que el burgués de las caricias
sea un gozar colectivo sin ataduras, sin fornicar, sin palabras.
sea una persona decente: que desayune a las 9 de la mañana esperando salir
al trabajo con una retribución perpetua
sea como el hombre digno, que piensa que el éxito es el orgasmo cósmico
sea un Chileno promedio que se deja encantar por la magnitud sin apreciar los detalles.

En general sea siendo.


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Los mundos


Hay diferentes clases de mundos :
Los mundos internos
los mundos externos
los mundos impuestos
los mundos creados
los mundos de mundos;
sin embargo los mundos que más llaman la atención son los mundos invisibles,
ya que en estos los otros mundos existentes se hacen presentes de una forma
particular, caen todos en un solo mundo: el del invisible.


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Los espacios están llenos

Los espacios están llenos, el mundo se colmo del mundo;
las ideas amenazaron, y por desgracia gobernaron las formas.
El tiempo ocupo el papel más importante en nuestras vidas, actuamos para éste, comemos, caminamos y nos reflejamos en función de éste.

Las ciudades prescindibles del todo ocupo el mundo y el tiempo.
más aún así, nos queda una esperanza; donde el vicio no tiene cabida
donde el finito se construye paso a paso, donde la belleza se destruye para ser gobernada, en ese pequeño lugar nace el poeta: no para llenar los espacios
sino para librarnos de estos.
El infito nos queda como morada, como sacrificio, como augurio.
La poesía sirve para eso, para sentirnos dueños, dueños falsos de nuestros propios mundos, de nuestros propios espacios, de nuestras fantasía y añoransas.

Que el poeta sea un arquitecto de la nada, en donde reciden nuestros anhelos.


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( Vacío )

Me resigno a mi no identidad
me resigno a mi ocio
me resigno a no ser.

Vida tomame y clavame una inyección de oscuridad
canto enviame una musa inspiradora

En este yo no soy es donde me encuentro con mi no realidad
dejame ser tal cual era a los 8 años
un ser que tomo la vida y la transformo en la nada, en un infinito persecutorio,
en una muerte subterránea y la alegría se aleja de mi
como un séquito de sombras al atardecer.



A.F

sábado, 16 de octubre de 2010

Poesia al paso

Don Carlos

Llama a eso de las 11, comúnmente estoy leyendo al igual que Abdul
Suena el teléfono y nadie quiere contestar: Ya es don Carlos otra vez,
Hay que soportarle sus largas lenguas y palabras,
Pero don Carlos sabe más de lo que el sabe, por que en su léxico comúnmente dice estas palabras:
Bucólico
La raja
Webon
Tú sabes
Colega
Patria
Viraje
Pedestre y Filete
Pero es esta última palabra la que más me agrada, por que don Carlos tiene 60 y si lo conociera
Creo que mambeariamos como de 17.


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De día Jueves

Presente incierto con tus ojos
Nadie sabe como tus labios crean tanta belleza con solo ser
Ese aroma que lo invade todo quedo en mi mente, al menos por unos segundos
Segundos que se convierten en minutos, horas y espera.

Quizás la vida nos vuelva a encontrar en algún puerto lejano o cercano
Quien sabe, solo me quedo con la esperanza de volver a entrar a tu jardín, como un niño
Que juega con las orquídeas sin malicia, dejando todo a su merced.

Y yo me muero en estos instantes, dejando una vez mas que vuelvas a tu ser.


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La patria huele a algo efímero,
Nacionalidad consúmete en tu lecho
Los tiempos son buenos cuando no hay capas, personajes, banderas,
¿Para que las necesitamos? Como diría Gonzales.

Una vez que se comienza con la aventura ya no hay nadie que pare
Absolutismos, patriotismos, nacionalismos, banderismos, himnos, emblemas, todo
Lo que roce con una unidad viciada, extinta
Se aleja de mí como el aire que se despide de los arrecifes al final del invierno.



A.F

domingo, 3 de octubre de 2010

Si supieramos

Si supiéramos convivir con la muerte, las cosas serian mas fáciles
saldríamos a jugar por las mañanas sin miedo a no volver por las tardes
leeríamos el periódico sin extrañar los asaltos, desviaciones sexuales, revoluciones y por supuesto a la muerte.

Nuestros almuerzos estarían teñidos de cánticos, danzas y quien sabe que cosas mas
por las tardes fumaríamos tabaco sin parar y beberiamos vino sin mesura;
a la hora de la merienda estaríamos tan borrachos que confundiríamos el te por la sopa, las tostadas por los tostados y el dinero por la avaricia; Y para finalizar nos iríamos a dormir con el pensamiento tranquilo, encomendándonos a nuestro querido padre misericordioso que nos apague la luz del velador.

Si supiéramos convivir con la muerte este seria nuestro guardián y no tendríamos para que dejar un vaso de agua al lado, un crucifico y un poema.
Si supiéramos convivir con la muerte las cosas serian mas fáciles.

A.F

martes, 7 de septiembre de 2010

De aquellos

Que no obtuvieron el Nobel, no salen mucho en los medios de comunicación, fueron abatidos por la poesía, se convirtieron en poesía ... son poesía.


1.- Poca confianza en el XXI, en todo caso, algo pasará,
morirán otra vez los hombres, nacerá alguno
del que nadie sabe, otra física
en materia de soltura hará más próxima la imantación de la Tierra
de suerte que el ojo ganará en prodigio y el viaje mismo será vuelo
mental, no habrá estaciones, con sólo abrir
la llave del verano por ejemplo nos bañaremos
en el sol, las muchachas
perdurarán bellísimas esos nueve meses por obra y gracia
de las galaxias y otros nueve
por añadidura después del parto merced
el crecimiento de los alerces de antes del Mundo, así
las mareas estremecidas bailarán airosas otro
plazo, otro ritmo snguíneo más fresco, lo que por contradanza hará
que el hombre entre en su humus de una vez y sea
más humilde, más
terrestre.

2.- Ah, y otra cosa sin vaticinio, poco a poco envejecerán
las máquinas de la Realidad, no habrá drogas
ni películas míseras ni periódicos arcaicos, ni
—disipación y estruendo— mercaderes del aplauso ignomioso, todo eso
envejecerá en la apuesta
de la creación, el ojo
volverá a ser ojo, el tacto
tacto, la nariz éter
de Eternidad en el descubrimiento incesante, el fornicio
nos hará libres, no
pensaremos en inglés, como dijo Darío, leeremos
otra vez a los griegos, volverá a hablarse etrusco
en todas las plazas del Mundo, a la altura de la cuarta
década se unirán los continentes
de modo que entrará en nosotros la Antártica con toda su fascinación
de mariposa de turquesa, siete trenes
pasarán bajo ella en múltiples direcciones a una velocidad desconocida.

3.- Hasta donde alcanzamos a ver a Jesucristo no vendrá
en la fecha, pájaros
de aluminio invisible reemplazarán a los aviones, ya al cierre
del XXI prevalecerá lo instantáneo, no seremos
testigos de la mudanza, dormiremos
progenitores en el polvo con nuestras madres
que nos hicieron mortales, desde allí
celebraremos el proyecto de durar, parar el sol,
ser —como los divinos— de repente.

Carta a Huidobro - Gonzalo Rojas



Se lee en la pantalla: sólo para ti

La función empezaría siempre que te duermes
Si no fuera porque, a veces, felizmente la pierdes
Vienes al cine solo
como lo estás en la pantalla
tus encuentros en ella con la primera actriz
aunque fatales no agregan
su nombre a la falacia del reparto:
tú mismo haces todos los papeles.
Igual, será la última vez que trabajemos juntos
La angustia que te despierta tiene un aire de falsedad
Desistes de anotar en tu cuaderno de sueños
esa cosa de nada que llenaría cien páginas
el análisis para qué
una interpretación de rutina

Autocine / Enrique Lihn


Cuando yo no era poeta
por broma dije que lo era.

Yo no había escrito ningun verso
pero admiraba el sombrero alón
del poeta del pueblo.

Una mañana me encontré en la calle con mi vecina.
Ella me preguntó si de verdad era poeta.
Ella tenía catorce años.

Esa vez llevaba un ramo de ilusiones.
Despues una anémona en el pelo.
La tercera vez un gladiolo entre los labios.
La cuarta vez no llevaba ninguna flor,
yo le pregunte el significado de eso a las flores de la plaza
que no supieron responderme.

Ella había traducido para mí poemas de Ferdinand von Saar.
Yo no le dí nada a cambio.
No quería desprenderme ni de una hoja de cuaderno.

Sus ojos disparaban balas de amor calibre 44.
Eso me daba insomnio.
Me encerré mucho tiempo en mi pieza.

Cuando salí la halle en la plaza y no me saludo.
Volví a mi casa y escribí mi primer poema.

Cuando yo no era poeta / Jorge Teillier


Corto, revisitando aquellos poetas malditos, que son más que los conocidos.